A Propo of the Inauguration

THE PROBLEM WITH THE PURSUIT OF HAPPINESS

Pleasure can be pursued, pain can be avoided. Have we mistaken pleasure with happiness?

Yes, maybe we’re happy that Biden is in office. But my take is that American society, and by extension Western civilization, is officially mad, and no politician can fix it. Both crazy and angry.

It is not happy, in spite of all the different snacks available, the movies, the theme parks, the cars, the over the counter tranquilizers, the pain killers, and the rest—or maybe because of all of that. When pleasure is readily available, lack of happiness can become more evident.

Columbine and school violence are madness without a doctrine, mostly. Whatever those kids say online before massacring their peers is dismissed as mad, the crazy kind of mad.

But the madness has spread. It is possible the US´s next massacres will be embraced by a small minority of the US population, and termed domestic terrorism. Yet an alarmingly significant part of its population is sharing in a collective psychosis—or belief. One’s terrorist is someone else’s freedom fighter. 

The fact that this madness could have been fueled from the White House for four years, shows the failed promise of the pursuit of happiness in the American Constitution. The leader was someone who could not have been less happy his entire life. No wonder he’s mad at the US Constitution. He obviously feels entirely entitled to repudiate, with other lies, any amount of lies, what to him and many others feels like a false promise.
 
The founding of the USA ushered in a time that is beyond necessarily believing in one or many gods running the world in which we live. An epicurean modernism. In today’s world, most of us assume that nothing abstract really exists and what we see (hear, taste, smell or feel) is what we get.

All the more paradoxical, then, that we spend our lives pursuing an experience that can’t be quantified. When we say I’m very happy, are we referring to the pleasure that some thing or some experience brings, or to a transcendent contentment? To something that can be allowed or at best propitiated, like a blessing—rather than pursued like a purchase? To a sense of unity and communion with the order of nature?

One doesn’t have to be religious to get that. Fulfillment and pleasure are two different things. Vibrant health and mere absence of disease are very different—and very much more different than the absence of symptoms. Maybe that fundamental lack of clarity is why the world is mad.

Perhaps the USA, and the westernized world, which is now the whole world, will return to balance when it stops pursuing happiness—and discovers bliss in being, rather than in doing.

To be sure, one has to act and, granted, if you don’t have enough to eat, have insomnia or depression, this appears really abstract. There needs to be a certain ground of balance. But if you attempt to treat the symptoms of the lack of happiness with alcohol, drugs, cars, sex, or even art, beauty, exercise and walks at the beach, or community service, or social security, alone, Columbine, outside of schools, with a paranoid pseudo-doctrine of freedom, is the shape the pursuit of happiness might take for all too many.

Changing the US Constitution, from the pursuit to the propitiation of happiness, may be required for the world to heal.

That, by the way, is truly epicurean—the understanding that happiness is not the result of something acquired, but allowed; the result of balance restored, of letting the experience of one’s very nature to come through.

Is it right under our noses?

La Intersección (Dic. 6)

Charlas con Benjamín Feldman.

Segunda Sesión el 6 de Diciembre de 2020

Lectura: Blink (Inteligencia Intuitiva) de Malcolm Gladwell

Vía Zoom

Mi trabajo y estudio, con el filósofo y científico de la India Maharishi Mahesh Yogi, resultan en una visión moderna y a la vez un tanto inusual o inesperada, sobre temas perennes y de actualidad, que podría ayudar a revelar nuevas perspectivas de cara al futuro. Hoy, más que nunca, vale la pena descubrir cómo en la intersección entre materias muy diversas, que sin el entendimiento y la experiencia de la conciencia pudiesen parecer desconectadas o demasiado complicadas, éstas cobran vida y relevancia personal, lo cual puede resultar crucial, en estos tiempos cambiantes, para ubicarnos y prosperar como individuos y como sociedad.

Nos vemos en La Intersección

  • Filosofía
  • Política
  • Sociedad
  • Ciencia
  • Tecnología
  • Historia
  • Psicología
  • Espiritualidad

Estaremos abordando estos temas a partir de lecturas, películas y documentales que iremos recomendando.

Resultará interesante comentar el domingo 6 de Diciembre el libro Blink, o Parpadeo, que trata sobre una manera olvidada y desestimada de adquirir conocimiento, que todos poseemos, pero que hoy en día es poco cultivada y reconocida.

El subtitulo en Español es Inteligencia Intuitiva, pero en el original es The Power of Thinking without Thinking.

El libro de Malcolm Gladwell fue un éxito arrollador. Es de notar que fue publicado hace 15 años y en esa época los medios sociales, como Facebook, Twitter, y demás, prácticamente no existían; y Google apenas cobraba fuerza.

Aunque Google es increíble como proveedor omnisciente de conocimiento, me atrevo a decir que Blink fue escrito antes de que nuestros mecanismos para adquirir conocimiento se degradaran al nivel actual y, por lo tanto, es hoy aún más relevante.

NO ES REQUISITO INDISPENSABLE PARA ASISTIR,
PERO SE RECOMIENDA HABER COMENZADO A LEER U OIR EL LIBRO.

Haremos un resumen de la lectura al inicio de la sesión que será a las 11 am en esta liga de Zoom:

https://zoom.us/j/93916032528
ID de reunión: 939 1603 2528
Código de acceso: 954345

Como parte del programa de La Intersección aquí se enlistan otras fuentes
que podríamos llegar a usar en meses subsecuentes:
(se aceptan sugerencias)
  • Blink
    Malcolm Galdwell
    (Dic. 6)
  • El Héroe de las Mil Caras
    Joseph Campbell
  • Seducción Silenciosa
    Kenneth Adams
  • Sapiens
    Yuval Harari
  • El Inconcebible Universo
    José Gordon
  • Leer la Mente
    Jorge Volpi
  • El Gran Diseño
    Stephen Hawking
  • Atrapa el Pez Dorado
    David Lynch
  • La Tercera Edad Media
    Benjamin Feldman
  • La Naturaleza de las cosas
    Lucrecio (Nov. 1)
  • Matrix
    Wachovsky Siblings
  • Las Confesiones
    San Agustín
  • El dilema social
    Netflix
  • Interestellar
    Christopher Nolan
  • Fantastic Planet
    René Laloux
  • Conciousness became the Universe
    Roger Penrose et al.
  • Antes de que sea tarde
    Fischer Stevens
Podremos culminar con:
  • La Traducción y Comentario del Bhagavad Ghita de Maharishi Mahesh Yogi

Pacto Social o Ley Divina

¿Alternativas conciliables?

La Constitución Norteamericana, como las constituciones republicanas democráticas que la emulan, contiene una contradicción que nunca ha sido resuelta.

Es algo que, a pesar del triunfo de Biden, podría, a mediano plazo, poner en cuestión el experimento norteamericano, como se refieren a él algunos de sus más asiduos defensores.

La mayoría de la gente en EEUU exhala un aliento de alivio, ante la inminente salida de Trump de La Casa Blanca, incluso muchos republicanos exhaustos. Pero entendamos lo que quiere decir que aun así aproximadamente 70 millones de norteamericanos hayan votado por él en las recientes elecciones estadounidenses ¡y que la ventaja de Biden sobre Trump haya sido sólo de 4 millones de votos!

La contienda entre ellos va más allá de sus personalidades, o de la decencia en contra de hablar sin pelos en la lengua y del derecho de los más exitosos, aliados con una población conservadora cristiana y blanca.

La contraposición entre ambas posturas viene de mucho antes y puede verse encapsulada en el debate entre dos ingleses, el clérigo Richard Cumberland y Thomas Hobbes, uno de los fundadores de la filosofía política moderna, fallecido en 1679.

Spoiler Alert: Trump, a pesar de su troglodismo (término inventado en este momento), ha servido de canal para quienes albergan, de fondo, el punto de vista del clérigo Cumberland, aunque no lo sepan; y ese debate, a su vez, proviene de discusiones filosóficas anteriores y perennes.

Cumberland deliberadamente basó su enfrentamiento con Hobbes en el modelo del debate de Cicerón entre los estoicos, que creían que la naturaleza podía proporcionar una moralidad objetiva, y los epicúreos, que sostenían que la moralidad era humana, convencional y basada en intereses personales.

Se podría decir que la constitución norteamericana intenta complacer o sintetizar los dos puntos de vista. La postura de Hobbes tiene ecos en frases de la Declaración de Independencia, tales como: se ha hecho necesario que el pueblo de los Estados Unidos asuma la posición separada e igualitaria a la que las Leyes de la Naturaleza… le da derecho. En esta frase se alude a una ley natural que ya no depende de la teología.

Pero quizá, para acomodar el punto de vista de Cumberland, dicha frase, completa, y sin los puntos suspensivos, dice en realidad: se ha hecho necesario que el pueblo de los Estados Unidos asuma la posición separada e igualitaria a la que las Leyes de la Naturaleza y del Dios de la Naturaleza le dan derecho.

¿No es curioso que se enlisten como distintas las leyes de la naturaleza y las del dios de la naturaleza? ¿Había que darle una frase diferente a distintas corrientes de pensamiento?

La postura de Hobbes había sido reexaminada por John Locke, cuyo pensar tuvo enorme influencia en los fundadores de los EEUU, para introducir el concepto del pacto social, lo cual le da supremacía a la voluntad de la mayoría. Es decir, el concepto del pacto social enaltece, por encima de todo, la decisión democrática que puede elegir (o no) cosas como la libertad de culto, la libertad de expresión, el aborto, el derecho de la comunidad gay y otras minorías.

Pero el dios de la naturaleza es, para muchos norteamericanos, el de la religión cristiana, en un país en el que la gente blanca predomina y (secreta o no tan secretamente) debe predominar. Cuando las leyes de la naturaleza ocupan la máxima jerarquía en nuestra perspectiva, éstas no pueden estar sometidas a la mayoría de votos.

Mientras que, para muchos, Trump representa una aberración temporal que afortunadamente ha sido superada, otros lo entienden como una herramienta o “tonto útil” (o que pretende serlo) de una cruzada religiosa y étnica que ha cobrado una fuerza formidable. El problema obvio es el de una interpretación cultural y demográfica particular de las leyes divinas.

Lo que el triunfo de Biden nos puede hacer olvidar es que, en números absolutos, más gente votó por Trump en el 2020 que en el 2016. Pero eso tampoco quiere decir que el experimento americano y la democracia americana y mundial estén por ser rebasados.

Un artículo del New York Times del ocho de Noviembre pasado, titulado How do you know when society is about to fall apart?—meet the scholars who study civilizational collapse, concluye que los colapsos de civilizaciones, a través de la historia, no se han suscitado por un conflicto político, por más severo que sea, ni por una pandemia, o por cambios climáticos marcados, por difíciles que hayan sido (aunque nunca en los 6,000 años de civilización han sido globales).

Según Joseph Tainter, una pandemia, la desigualdad económica, una crisis climática, sólo puede generar un colapso en función del nivel de complejidad de las estructuras administrativas de una civilización, el cual, entre más avanzado se encuentra, va irónicamente más en contra de su supervivencia. Esta complejidad, postula Tainter en The Collapse of Complex Societies, libro reseñado en la pieza del NYT, está hoy en día muy avanzada en su ciclo.

Sin embargo, el artículo se torna esperanzador al contrastar a Tainter con Patricia McAnany, autora de Questioning Collapse. Postula que no sólo la complejidad que ha alcanzado una civilización augura su colapso, sino que su adaptabilidad y capacidad de descubrimiento también determinan la respuesta ante él. “Si cierras los ojos y los abres de nuevo, las desintegraciones periódicas que puntualizan nuestra historia —todas esas ruinas que se desmoronan— empiezan a desvanecerse, y algo más aparece en nuestra visión.”

Se me ocurre como ejemplo, aunque el artículo no lo menciona específicamente, la Pequeña Edad de Hielo, como se le conoce históricamente, que sucedió en el siglo XVI en Europa. En la época de Descartes, Kepler, Galileo y Newton, ésta contribuyó a la situación en la que se suscitó la Guerra de los 30 Años, uno de los períodos más destructivos en la historia de la humanidad, con un colapso del orden social y económico. Hubo muerte no sólo en batallas militares, sino también por hambre, violencia social y la plaga.

En esa ocasión, el frío inusitado y prolongado no fue causado por la actividad humana, sino, posiblemente, por alguna erupción volcánica o algún ciclo en la radiación solar u oscilación en el eje de rotación de la Tierra. Sin embargo, la inventiva de personajes filosóficos y científicos, como los recién mencionados, mantuvo vivo el espíritu renacentista.

Parecería que nos ha tocado vivir una época en que la ciencia y la tecnología se encuentran en importantes transiciones de entendimiento: sobre lo que es la materia, lo que es la conciencia (a la luz de la inteligencia artificial, y otros avances), e incluso ante una posible explicación de la conciencia como fenómeno mecánico-cuántico, como la esboza Roger Penrose, ganador del Premio Nobel de física 2020 (aunque Penrose obtuvo ese galardón por otros postulados).

Es interesante que, por cien años, hemos vivido con la teoría cuántica, pero, si en algo están de acuerdo los físicos es que, aunque ésta funciona maravillosamente para crear tecnologías como el GPS y el CAT Scan, no se la termina de entender.

¿Será que un nuevo entendimiento científico que no segregue lo pequeño y lo grande en diferentes teorías de la física, que un entendimiento que muestre una continuidad entre conciencia y materia, como algunos nos atrevemos a imaginar a partir de Penrose, y a explorar a través de Maharishi, marque el derrotero del camino que se abre ante nosotros?

¿Será posible, con una filosofía que evolucione bajo nuevas perspectivas científicas, con una cosmovisión que eche raíces ideológicas a partir del entendimiento de un campo (cuántico) unitario del cual todo brota —y con el cambio cultural y hasta tecnológico que eso conlleve— desarrollar una capacidad individual más espontánea, menos purista en su aproximación intelectual o emocional, más integradora de nuestras emociones, nuestro intelecto, mente cuerpo y sociedad, y entre lo subjetivo y lo objetivo?

A lo mejor, eso permitiría responder de forma menos divisoria entre nosotros ante el mundo que nos rodea, con menor complejidad en el intento de preservar los beneficios de nuestro funcionamiento en sociedad y, finalmente, en mayor consonancia con las leyes de la naturaleza, ya sea que las consideremos de origen divino o no.

La Intersección (Nov.1)

Charlas con Benjamín Feldman.

Seis Sesiones. El primer domingo de cada mes a las 11 am.

Inicia el 1ero de Noviembre

Vía Zoom

Mi trabajo y estudio, con el filósofo y científico de la India Maharishi Mahesh Yogi, resultan en una visión moderna y a la vez un tanto inusual o inesperada, sobre temas perennes y de actualidad, que podría ayudar a revelar nuevas perspectivas de cara al futuro. Hoy, más que nunca, vale la pena descubrir cómo en la intersección entre materias muy diversas, que sin el entendimiento y la experiencia de la conciencia pudiesen parecer desconectadas o demasiado complicadas, éstas cobran vida y relevancia personal, lo cual puede resultar crucial, en estos tiempos cambiantes, para ubicarnos y prosperar como individuos y como sociedad.

Nos vemos en La Intersección

  • Filosofía
  • Política
  • Sociedad
  • Ciencia
  • Tecnología
  • Historia
  • Psicología
  • Espiritualidad

Estaremos abordando estos temas a partir de lecturas, películas y documentales que iremos recomendando. Comenzaremos el 1ro de Noviembre con El Giro, de Stephen Greenblat, que estuvo en la lista de Best Sellers del New York Times. Es una historia real, pero se lee a veces como fascinante novela detectivezca. La narrativa se centra en Florencia, al inicio del renacimiento. El libro es un aporte importante que ubica el origen de la modernidad en la filosofía de Epicuro (+/- 300 a.C.) y analiza de manera muy digerible el importantísimo impacto, un tanto desconocido, de este filosofo griego en el pensamiento occidental. El libro termina trazando una linea continua, desde él hasta la fundación de los Estados Unidos, cuya constitución fue inspiración de la de México y de otras repúblicas que adoptaron el modelo democrático. Pero también genera, más allá de su texto, ponderaciones de índole espiritual y científica muy importantes, de las que valdrá mucho la pena hablar. Me imagino una nutrida y rica discusión! Además muy relevante dos días antes de las elecciones en EEUU.

NO ES REQUISITO HABER COMENZADO A LEER U OIR EL LIBRO PARA ASISTIR.

Haremos un resumen al inicio en: la primera sesión el 1ro de Noviembre
que será en esta liga de Zoom:

https://zoom.us/j/93916032528
ID de reunión: 939 1603 2528
Código de acceso: 954345

A manera de programa se mencionan otras fuentes
que podríamos llegar a usar en meses subsecuentes:
(se aceptan sugerencias)
  • Blink
    Malcolm Galdwell
  • El Héroe de las Mil Caras
    Joseph Campbell
  • Seducción Silenciosa
    Kenneth Adams
  • Sapiens
    Yuval Harari
  • El Inconcebible Universo
    José Gordon
  • Leer la Mente
    Jorge Volpi
  • El Gran Diseño
    Stephen Hawking
  • Atrapa el Pez Dorado
    David Lynch
  • La Tercera Edad Media
    Benjamin Feldman
  • La Naturaleza de las cosas
    Lucrecio
  • Matrix
    Wachovsky Siblings
  • Las Confesiones
    San Agustín
  • El dilema social
    Netflix
  • Interestellar
    Christopher Nolan
  • Fantastic Planet
    René Laloux
  • Conciousness became the Universe
    Roger Penrose et al.
  • Antes de que sea tarde
    Fischer Stevens
Podremos culminar con:
  • La Traducción y comentario del Bhagavad Ghita Maharishi Mahesh Yogi

Donald and Ivanka

Little love, solidarity and compassion are on display in the USA

Can this have something to do with the disfunctional family?

For most of us “child abuse,” is totally alien to our experience.

However, in Silently Seduced-When Parents Make their Children Partners, Kenneth Adams offers a wider description of what he calls “covert” incest.

His definition is quite broad, and no sexual act is required as such to meet the criteria of this situation. Therefore the phenomenon he describes could be much more widespread than recognized, even by victims and perpetrators—but in spite of its subtlety, the consequences are all the same.

The boundary between caring love and incestuous love is crossed when the relationship with the child exists to meet the needs of the parent, rather than those of the child

Kenneth Adams

This can come in many modalities, combinations and permutations. A parent who is unhappy or dissatisfied with his or her spouse, to give but one example, may turn a child into a confidant and surrogate partner, while the other parent turns a blind eye—which relieves his or her burden of the relationship.  

Needless to say, continuing with the example, the child who is filling in for what is missing in the parents relationship, experiences complex and confusing conflicts that will affect how he or she will relate to others and the world as an adult.   

A victim will often times have a love/hate relationship with the opposite sex parent, an emotional distance from the same-sex parent, guilt and confusion over personal needs, feelings of inadequacy, difficulties with intimacy, compulsions and addictions.

According to Adam, as adults, victims may have many relationships without ever being truly committed, often taking recourse to one night stands or prostitution, as an outlet for what they feel subconsciously is lost freedom and independence—without the need for the emotional bonding, of which they have become incapable. 

A part of their emotional life will remain frozen. All appeals to love, solidarity and compassion will be useless

Alice Miller

Children who are victims of covert incest are naturally confused by the actions of their elders. They may feel shame and guilt along with anger, which is repressed and carried into adulthood. 

The abused often becomes the abuser, so this condition is difficult to eradicate. Could it be that a pandemic of covert incest is afflicting society (not only in the US obviously), and this has somehow rendered large parts of the population vindictive and capricious about its freedoms?

It has become commonplace for many parents to expect that their needs be fulfilled by their children (or conversely, for parents to let the children become the dictators at home, which also creates a deformity in their character).

Is that why so many in the US now love acting out through Trump? The face mask against a virus is seen by many as a violation of their rights. Equivalent to violating the freedom to own sub-machine guns.

Is that misplaced anger? Are the people who put children in cages acting out the abuse perpetrated on them? 

The problem may not originate with the government per se, not even with 38%, or whatever proportion of the electorate that support Trump. It may lie with a society that has become all too alienated from itself, and can no longer remember what a normal family looked like, or a time when children simply expanded the heart of the parents.

Whom they would teach virtues, such as discipline, but would avoid burdening with their emotional baggage, thus teaching them how to be loving parents themselves—a forgotten time when society knew how to heal its psyche, how to return to a center in consciousness.

Your children…are the sons and daughters of Life´s longing for itself. They come through you but not from you. And though they are with you yet they belong not to you.       

Khalil Gibran

La Ciencia y la Mitología Perdida

Podemos definir más de 2,000 años de cultura occidental a través de las distinciones que ésta hace entre mito y razón, entre lo imaginario y lo real, entre subjetivo y objetivo y en última instancia entre magia y tecnología. ¿Estaremos entrando en una nueva fase de ese proceso?

El sello distintivo de los filósofos griegos, en cuyo pensamiento se basa en gran medida la cultura occidental, es el paso del mito a la razón.

Hesíodo, dio el primer paso alrededor de siete siglos a.C., con su obra Teogonía.

“Esta representa el tránsito de una explicación de la realidad basada en leyendas poéticas y construidas en base a representaciones simbólicas, imágenes, metáforas, etc. a una explicación de la misma basada en la lógica, aunque su cosmología incluye entidades semi-abstractas como Caos, Gea, Tartaro y Eros para explicar la estructura de lo real.”

Manuel Pérez Cornejo: De Hesiodo a Jung: El sentido de los mitos desde la filosofía

Poco a poco se iría estableciendo una separación cada vez más tajante entre lo imaginario y lo real.

Para cuando llegamos a Aristóteles, 350 años después, la razón adquiere supremacía, aunque todavía referida a algo trascendental, más allá de la razón.

Otros 250 años después, siglo uno a.C., en Roma, Lucrecio escribe Sobre la Naturaleza de las Cosas, donde plasma en poesía los dichos de su maestro Epicuro: “Nada nace nunca de la nada por voluntad de los dioses.”

Lucrecio se considera en el Renacimiento como un pilar para sostener ideas racionalistas y laicas. A pesar de toda la estructura y el arte religioso de la época, representa una especie de presagio de Galileo, y el método científico, que entraría en choque con la iglesia.

El método científico asume la existencia de una realidad objetiva que es capaz de ser observada y entendida por el sujeto investigador, quien para ello necesita mantener su distancia de lo observado, realizar experimentos repetibles para llegar a conclusiones aceptadas por una comunidad de especialistas, lo que supone que no estén contaminadas por la subjetividad del observador.

Repentinamente, hace unos 100 años, vinieron a irrumpir en estas premisas algunos experimentos en física relacionados con los pequeños componentes que configuran las cosas observables por nuestros sentidos (la física cuántica), es decir el átomo y lo que lo conforma, donde el observador parece afectar y concretar lo observado.

Acá puede servir una analogía: sería como si el acto de observar el agua que emana de una fuente la congela, y la convierte en un objeto, a partir del agua líquida en movimiento.

Así más o menos es cómo observamos partículas. Hasta ser observadas, son ondas, decía la primera interpretación de la física cuántica, conocida como la interpretación de Copenhague.

Por algunos años, gente con un interés en la cosmogonía oriental antigua, ha querido ver una confirmación de dicha visión filosófica en la física moderna.

Por otra parte, mucha de la gente que mejor explica esa física se declara atea o agnóstica, como Stephen Hawking o Robert Penrose (aunque éste último habla de una proto-conciencia como ingrediente fundamental en el universo).

¿Será que lo que falta a los científicos occidentales es entender que la cosmogonía oriental incluye un concepto teológico impersonal, con un Dios que es más como lo define el filósofo Baruch Espinoza, que como lo definen las religiones judeocristianas?

El de Spinoza es el concepto de un orden subyacente, una inteligencia de la naturaleza que ordena y gobierna los fenómenos observables; ésta inteligencia se puede discernir como las leyes de la naturaleza.

Tanto la física moderna, como Spinoza, como la cosmología oriental, apuntan claramente a una totalidad indivisible de la que todo forma parte.

Entonces, y sin hablar de Dios, personal o impersonal, hablemos de magia.

Entrelazamiento

La tecnología de hoy, que nos permite volar de una ciudad a otra, o recibir una señal de radio o TV, sin duda aparecería como magia en otro tiempo.

Es interesante que una de las consecuencias teóricas de la física cuántica, algo que se conoce como entrelazamiento, no fue aceptada por Einstein por aparecer precisamente como magia. “Acción misteriosa a la distancia,” le llamó él, rechazando la explicación que daban algunos de un efecto cuántico.

Ahora el entrelazamiento ha sido demostrado, sin que quepa la menor duda sobre ello. No importa la distancia, hay una información compartida de lo que pasa en un lugar, que activa una acción instantánea y equivalente en otro lugar, aunque sea del lado opuesto del universo.

Físicos y pensadores, como Sean Carroll, a quien también le disgusta la connotación “hippy” de la conciencia como agente creador, afirman que no es ésta la que cristaliza posibilidades con su observación, sino que el entrelazamiento entre el observador y lo observado —ambos realidades objetivas— crea un mundo específico.

Este entendimiento es que todo, tanto el observador como lo observado, están constituidos de entrelazamientos de partículas elementales, las cuales a su vez tampoco son partículas. Sólo son entrelazamientos de vibraciones de un campo (el campo cuántico).

Lo que aparece solido ante nosotros es un entrelazamiento vigoroso de vibraciones, como la antorcha que mueve una mano en la noche oscura y aparece como un círculo.

El círculo existe y nosotros existimos. Se puede filmar, no lo crea nuestra conciencia. Pero tampoco es sólido. Sólo parece sólido. Lo que aparece vacío es sólo porque ahí hay menos entrelazamientos, pero el campo cuántico está en todas partes, conectándolo todo.

Magia

Ok.

Acá no hay nada teológico ni espiritual, pero tenemos que admitir que hay algo mágico. No sólo porque emergemos de vibraciones, sino por otro (pequeñito) detalle:

Al entrelazarse, el observador con lo observado, en un mundo en el que algo se mueve a la izquierda, por ejemplo, se crea simultáneamente otro mundo en el que está el mismo observador viéndolo moverse a la derecha. ¡En serio! 

Esta es la explicación, que no admite el elemento de conciencia como agente creador de los fenómenos observados, se conoce como La Interpretación de los Múltiples Mundos. Puede sorprendernos que hoy en día gana las encuestas en cuanto a interpretaciones de la teoría cuántica, aunque no sea por mayoría de votos, sino sólo por una pluralidad de físicos.

La Interpretación de los Múltiples Mundos invoca la existencia de todas las posibilidades (en vez de todas las posibilidades existir en potencia), pero en yuxtaposición, en mundos paralelos.

Por muchas décadas los físicos se habían dado por vencidos, casi todos ellos, en cuanto a poder explicar la mecánica cuántica. Bastaba con usarla sin entenderla para crear cosas como el GPS y el Cat Scan, y el dispositivo en el que estás leyendo esto, pero ahora están retomando el tema de entenderla.

Lo interesante para mí es que, ya sea que nos quedemos con Copenhague o con los Multiples Mundos, la separación que se fue dando a lo largo de más de 2,500 años entre el sujeto y el objeto de observación ha llegado a su fin.

Ya sea porque el observador cristalice lo observado, o porque el entrelazamiento entre ambos cree su mundo.

De hecho Lucrecio no estaba muy lejos del entendimiento al que llegamos en la actualidad. Para él la materia estaba hecha de partículas muy pequeñas, en movimiento perpetuo, chocando y virando en nuevas direcciones. Dos mil años después parece que sólo falta agregar que las “partículas,” en el fondo, no son más que vibraciones; y que todo se mantiene entrelazado. Ah bueno, y lo de los mundos paralelos…

¿Tecnología?

Esto nos lleva a reconsiderar la diferencia entre magia y tecnología. Ciertamente volar en avión o ver televisión aparecería como magia a los antiguos.

Por otra parte, el entrelazamiento nos puede llevar a considerar, desde una perspectiva ligeramente diferente, apelaciones a Marte o a Júpiter, fuerzas naturales mitológicas, veneradas otrora desde India hasta Roma, en ceremonias realizadas aún el día de hoy, en la India, habitualmente, después de leer el horóscopo de un recién nacido.

¿Entrelazamiento entre una fuerza de la naturaleza, por un lado, y la psique y el entorno del niño, por el otro, discernido en el mapa del firmamento en el momento de su nacimiento? Aunque no deja de sonar inverosímil, de repente suena menos descabellado y más en una continuidad, aunque sea conceptualmente, con el uso del código genético o la composición de la sangre, para estudiar circunstancias “subjetivas” del recién nacido.

Esto nos lleva a ponderar el tipo de metodología que podría llegar a sacarnos del atolladero en el que estamos como sociedad, creado por tecnología maravillosa pero surgida a partir de una visión científica segmentada de la naturaleza, interior y exterior, objetiva y subjetiva, antes de la física cuántica.

Esa visión que separa es el sub-texto de una cultura en la cual, por ejemplo, ya que somos diferentes a nuestro entorno, se suponía que lo podíamos explotar ilimitadamente para nuestro beneficio, o a otros seres humanos.

Creo que podemos esperar que la revolución en el entendimiento de la separación y la unidad, en la física, cambiará el sub-texto de nuestra cultura.

¿Estaremos ahora, después de 2,500 años de alejamiento paulatino del mito, de regreso, más cerca de Platón y el mundo de las ideas, que del modelo aristotélico-tomista, en el que existe una sola realidad objetiva?

¿Habrá forma de acceder al campo cuántico para reparar cosas o re-setear las cosas? Ya sea la salud o la coherencia en el funcionamiento social. Investigaciones como la del Efecto Maharishi, de la que hablaré en la próxima publicación, resultan muy sugerentes.

Ahora que vemos concatenarse toda clase de crisis: de salud, de indole social, económica, política y climática, quizá nunca volvamos completamente a la semblanza de normalidad que teníamos en el pasado, pero que nos acerquemos más, quizá, a una normalidad más profunda y real.

Platica Introductoria al Taller 15/06/20

Taller del Dr. Benjamín Feldman vía videoconferencia.

The Virus and Trumpism are fighting for their lives

They may find themselves increasingly marginalized—the virus by the vaccines, and Trumpism by demographics, but where they find fertile ground they are becoming more vicious. The virus is evolving more contagious and lethal mutations that pose a threat greater than the original virus to the non inoculated. About the Trumpist base, David Brooks writes inSigue leyendo “The Virus and Trumpism are fighting for their lives”

Sesion 1 del Taller 21/06/20

Taller del Dr. Benjamín Feldman vía videoconferencia.

Sesion 2 del Taller 28/06/20

Taller del Dr. Benjamín Feldman vía videoconferencia.

Make it or Break it?

Today, or whenever the US senate votes, might become the historical symbol of the “make it or break it” point for America. I’m afraid any hopes of erasing the psychophantic reign of Trump soon have to be exchanged for understanding the chronic disease that has taken root in the American mind, and therefore in it’sSigue leyendo “Make it or Break it?”

Sesión 3 del Taller 05/07/20

Taller del Dr. Benjamín Feldman vía videoconferencia.

A propósito de la toma de posesión de Biden

EL PROBLEMA CON LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD. El placer puede ser alcanzado, el dolor puede ser evitado, pero ¿puede perseguirse la felicidad? La sociedad americana, y por extensión de ella la civilización occidental, está manifestando la ira que acompaña un desquiciamiento mental. Ésta no es feliz, a pesar de todas las diferentes golosinas disponibles,Sigue leyendo “A propósito de la toma de posesión de Biden”