Destacada

Time is a waste of time

Your body lives in space and time.

How about your mind?

Your senses help it comprehend space—but your mind always tries to capture time.

It remembers things of the past. It plans for the future. It is keenly aware of the diminishing time the body has left to live as day by day goes by.

But does the mind ever capture time?

“Cherish the present” is a common advice.

I would put it differently.

Once in a while, whenever you remember, forget about time. Situate your mind in space. Here you are! In space there’s no time.

In fact time has not been proven by physics to exist as we perceive it. Of course things change, but to physics time doesn’t exist by itself. To physics there’s something called space/time.

Einstein even explained that you can effectively travel to the future. If you send one twin on a spaceship, because time elapses differently depending on the speed at which you are going, when he returns, from his perspective, he encounters his twin in the future—and his twin sees him in the past. One has aged and the other has not.

This is mind bending. It takes time to understand…

But the simple conclusion is that time is not absolute. Like the Earth is not flat. It only looks flat. So why insist on time? It’s a waste of time.

While you try to figure it out, time has gone by. Or has it?

Whenever you remember, forget time, stay in space, just the space in your mind for a moment. Notice how spacious, how free you are!

A new perspective on the Pandemic?

I thought it was a strange coincidence that the pandemic began at a market in Wuhan, a city with a sophisticated biowarfare research laboratory.

Yesterday the former head of the Centers for Disease Control of the USA, a virologist by profession, revealed his “opinion”, without “assigning intentionality” to China, that the virus escaped the lab. He suggested that an accident could easily have happened at a place where the work is precisely to keep modifying a virus to see how infectious it can become.

He also said this happened months before the epidemic was announced in China on December 2019, and that the exact timing and manner in which this originated has not been revealed by the Chinese authorities—while China is no longer asserting now, as it once did, that it started at the market in Wuhan.

The former CDC Director cites the fact that China was sourcing supplies internationally, needed to control the epidemic in China, months before it was announced in Dec 2019.

Also, he says that it makes “no biological sense” that the virus jumped from an animal to a human and was so immediately lethal. It usually takes time for mutations that accomplish that to take place, he said.

The World health Organization (part of the UN) is distancing itself from the CDC former director´s conclusion. But one has to wonder about the political seas the organization has to navigate. After Trump made the US withdraw from it, its main sponsor became China.

Apart from all this, former Trump health officials are saying that most of the US deaths could have been prevented, had the US responded adequately to the pandemic.

Meanwhile, Mexico has emerged as the country with the second highest number of deaths from COVID—even though it’s only the 10th most populous in the world.

Even as those of us, lucky to have remained healthy, have become somewhat accustomed to the continuum of Covid related news, and many of us try to tune out everything but scientific facts, it is sobering to realize the impact of governments on this plague.

They can be helpful, like in New Zealand and elsewhere, or, by commission or omission, they can become opportunistic infections themselves.

One has to wonder, who benefits from chaos? Or at least, who expects to?

¿Una nueva perspectiva de la pandemia?

Me pareció una extraña coincidencia que la pandemia comenzara en un mercado de Wuhan, una ciudad de China con un sofisticado laboratorio de investigación sobre bioseguridad.

Ayer, el antiguo jefe de los Centers for Disease Control de los EEUU, virólogo de profesión, reveló su “opinión”, sin “asignar intencionalidad” a China, de que el virus se escapó del laboratorio. Sugiere que podría haber ocurrido fácilmente un accidente en un lugar donde el trabajo es precisamente ir modificando un virus para ver hasta qué punto puede aumentar su capacidad de contagio.

También dijo que esto ocurrió meses antes de que China anunciara el “primer caso” en diciembre de 2019, y que las autoridades chinas aún no han revelado el momento ni la forma exacta en que se originó, aunque dicho país ya no afirma contundentemente, como antes, que empezó en el mercado de Wuhan.

El exdirector de los CDC también alude al hecho de que China ya se abastecía internacionalmente de los suministros necesarios para controlar una epidemia en China, meses antes de que se anunciara en diciembre de 2019.

Además, dice que no tiene “ningún sentido biológico” que el virus saltara de un animal a un humano y fuera inmediatamente tan letal. Normalmente se necesita tiempo para que se produzcan mutaciones que logren eso, dijo.

La Organización Mundial de la Salud (que forma parte de la ONU) se ha distanciado de la conclusión del ex director de los CDC. Pero hay que preguntarse por cuales mares políticos tiene que navegar esa organización. Después de que Trump retirara a los Estados Unidos de ella, su principal patrocinador pasó a ser China.

Aparte de todo esto, los ex funcionarios de salud de Trump están diciendo que la mayoría de las muertes de los Estados Unidos podrían haberse evitado, si los Estados Unidos hubieran respondido adecuadamente a la pandemia.

Mientras tanto, México se ha convertido en el segundo país con mayor número de muertes por COVID, a pesar de ser sólo el décimo más poblado del mundo.

Aunque los que tenemos la suerte de haber permanecido sanos nos hemos acostumbrado en cierto modo a la sucesión continua de noticias relacionadas con el COVID, y muchos de nosotros tratamos de ignorar todo lo que no sean hechos científicos, resulta aleccionador percatarse tan claramente del impacto de los gobiernos en esta plaga.

Pueden ser útiles, como en Nueva Zelanda y algunos otros lugares, o, ya sea por obra u omisión, pueden convertirse ellos mismos en infecciones oportunistas.

Hay que preguntarse quién se beneficia del caos o, al menos, quién espera hacerlo.

La intersección (4 de Abril)

En la próxima Intersección (4 de abril 11 am) exploraremos una añeja pregunta de la humanidad: ¿Qué sucede con la experiencia del yo a la muerte?

Intuitivamente, no es difícil equiparar esa experiencia con lo que sucede cuando estamos dormidos: desaparece.

Para el creyente (dependiendo de lo que cree) la respuesta tampoco es difícil: el alma emigra al cielo o al infierno, reencarna en cuerpos y experiencias individuales, hasta encontrar su identidad cósmica, etc.

Los Upanishads afirman que la vida en la Tierra es LA oportunidad para que el alma despierte, acá mismo, del sueño de la vida.

Lo que es cierto es que aunque puede haber fe (un término que engloba la certeza personal y, colectivamente, la de aquellos quienes comparten la misma certeza), no existe demostración objetiva de ninguna de estas tres posturas. En el mejor de los casos se puede citar evidencia circunstancial (indirecta), que en una corte no seria considerada como la mejor evidencia.

Pero hay que reconocer que aunque la ausencia de pruebas directas de una continuidad de conciencia nos puede hacer agnósticos, si no queremos ser dogmáticos, no podemos negar su posibilidad contundentemente, sin también caer en la categoría de creyentes (o NO creyentes, que viene siendo lo mismo).

El filósofo Emmanuel Kant diría que mientras todo es posible, inclusive que no hay continuidad de conciencia, no podemos afirmarlo con certidumbre. Debemos distinguir entre lo que es lógico y lo real. (De ahí el título de su obra: La crítica de la razón pura.)

En la próxima sesión de La Intersección exploraremos una narrativa, de lo que sucede en la experiencia individual después de la muerte, a través de la historia de una mujer que fue declarada clínicamente muerta antes de volver a la vida.

También abordaremos cierta evidencia científica de la Universidad de Nueva York sobre la posibilidad de la continuidad de la experiencia del yo; ya que tecnología médica reciente ha permitido en algunos casos reactivar el cerebro después de que cesa de funcionar pero antes de que sus células individuales mueran.

En ambas fuentes resulta interesante el reporte de conciencia de eventos específicos por parte del “difunto”, que se verifica que sucedieron cuando la persona vuelve a la vida.

A esta luz también resalta la teoría que la identidad individualizada continua, “vida tras vida,” hasta que el locus de conciencia cambia a uno universal. Por decirlo de manera un tanto poética, hasta que la gota se sabe océano.

No podemos afirmar nada con certeza absoluta, excepto que…

…nos vemos en La Intersección! 🙂

Recomendaciones para la sesión:

Película Soul de Disney-Pixar

¿El símbolo del siglo XXI?

Ayer fue el 12022021.

Se puede leer al derecho o al revés. La defensa de Trump planteó su argumento.

Hoy, o cuando sea que el senado americano vote, representará quizá, más que ningún otro, el símbolo del “make it or break it” para los EEUU.

Pero me temo que cualquier esperanza de borrar pronto el reinado psicopático de Trump tendrá que ser sustituída por la comprensión de la enfermedad crónica que ha echado raíces en la mente estadounidense, y por lo tanto en su política, con toda su irracionalidad y violencia.

No creo que vaya a haber una solución rápida, y me temo que ya tampoco un retorno a la “normalidad” del llamado Siglo Americano.

El camino a seguir requerirá, literalmente, un gran examen de conciencia.

Afortunadamente, una búsqueda interna efectiva, restablece la conciencia individual y también la colectiva—cuando el proceso alcance una masa crítica (que puede ser pequeña en número, pero grande en coherencia).

Si hay un resquicio de esperanza en la globalidad de la pandemia y el cambio climático, y ahora en el aparente colapso de la democracia liberal como ideal unificador, reside en que se hace más urgente la exploración interna.

La necesidad es la madre de la invención, y cuando no parece haber mucho que hacer, efectivamente, externamente, a nivel individual, la exploración interior, silenciosa y anónima de muchos, conducirá inevitablemente a un cambio positivo, creo yo

Make it or Break it?

Today, or whenever the US senate votes, might become the historical symbol of the “make it or break it” point for America.

I’m afraid any hopes of erasing the psychophantic reign of Trump soon have to be exchanged for understanding the chronic disease that has taken root in the American mind, and therefore in it’s politics—with all its irrationality and violence.

There’s not going to be a quick fix or return to the normalcy of what was called the American Century any time soon, or ever.

The path forward will require, literally, a lot of soul searching.

Fortunately, effective soul searching, resets the individual and also collective consciousness —when the process reaches a critical mass (which can be small in number but large in coherence).

If there is a silver lining in the globality of the pandemic and climate change, and now in the apparent collapse of liberal democracy as a unifying ideal, it is that it makes soul searching more urgent.

Necessity is the mother of invention. When there’s nowhere much to go externally, and the individual feels increasingly powerless, I think that the quiet, anonymous, inner exploration by many, will inevitably lead to positive change.

The End of Every Man for Himself?

Apart from their epidemiological effects, the new virus variants are reinforcing a collective psychological process that began years ago with climate change and was accelerated by the onset of the pandemic a year ago.

For decades, liberal democracy and the market economy have promised, at least conceptually, the freedom to act individually, each as an agent of our individual progress; or in individual communities—call them families, guilds, cities or countries.

A year ago we realized that the air we breathe is not separate from the air exhaled by others. Unless we distance ourselves and wear masks.

Vaccines announced, or received, created a sense, also conceptual at least, of a coming return to normality—in which we would “once again” be able to take care of ourselves individually, even if individual care still meant some distancing, etc.

How perverse it seems then, that now the distance to be considered, until we find “normality,” expands to the opposite end of wherever we stand in our planet.

In the spaceship we can call planet Earth, we all share the same air, and the passengers who do not receive the vaccine are the breeding ground for the mutation of the virus, and its survival, returning to attack those of us who felt safe in first class.

Vaccines will certainly improve the outlook, but new outbreaks, from new mutations, with complicated trade-offs (more confinement?), are now expected for years to come.

A global process is required. The air circulating in every corner of the planet must be improved–as is the case with climate change. So the solution of two problems (at least) is now in the global to do list. Mark it “urgent.”

Even if it is painfully slow and costly, will this process result in a shift from the individualistic paradigm, in which well-being and progress are the responsibility of each individual, to a new one, collective in nature?

¿El fin de sálvese quien pueda?

Al margen de sus efectos epidemiológicos las nuevas sepas del virus están reforzando un proceso psicológico colectivo que comenzó con el cambio climático y se aceleró con el inicio de la pandemia hace un año.

Por algunas décadas la democracia liberal y la economía de mercado han prometido, al menos conceptualmente, la libertad para actuar individualmente, cada uno como agente de nuestro progreso individual. O en comunidades individuales, llámeseles familias, gremios, ciudades o países.

Hace un año nos dimos cuenta que el aire que respiramos no está separado del aire exhalado por los demás. ¿A menos que nos distanciemos y usemos mascarillas?

Las vacunas anunciadas u obtenidas crearon una sensación, también conceptual, al menos, de una próxima vuelta a la normalidad; de podernos cuidar individualmente.

Que perverso parece entonces que ahora la distancia que hay que considerar para seguirnos cuidando hasta reencontrar la normalidad se expanda al confín opuesto del lugar que ocupamos en el mundo, cualquiera que éste sea.

En la nave espacial que podemos llamar planeta Tierra todos compartimos el mismo aire y los pasajeros que no reciben la vacuna son el caldo de cultivo para la mutación y supervivencia del virus que regresa a atacar a los que estamos en primera clase.

Las vacunas habrán de mejorar el panorama, ciertamente, pero nuevos brotes, a partir de nuevas mutaciones, con disyuntivas complicadas (¿más encierros?), son de esperarse por años.

Se requiere de un proceso global. Se tiene que mejorar el aire que circula en cualquier confín del planeta. Como con el cambio climático. Llevamos dos (por lo menos).

Aunque sea con lentitud dolorosa y costosa, ¿redundará este proceso en un cambio del paradigma individualista, en el que el bienestar y el progreso están a cargo de cada uno, hacia uno nuevo, de naturaleza colectiva?

A propósito de la toma de posesión de Biden

EL PROBLEMA CON LA BÚSQUEDA DE LA FELICIDAD.

El placer puede ser alcanzado, el dolor puede ser evitado, pero ¿puede perseguirse la felicidad?

La sociedad americana, y por extensión de ella la civilización occidental, está manifestando la ira que acompaña un desquiciamiento mental. Ésta no es feliz, a pesar de todas las diferentes golosinas disponibles, las películas, los parques de diversiones, los coches, los tranquilizantes y analgésicos, o tal vez por todo eso. Porque, cuando el placer está disponible, la falta de felicidad puede hacerse más evidente.

Columbine y la demás violencia escolar pueden ser una locura sin doctrina. Lo que esos niños dicen en línea antes de masacrar a sus compañeros es fácilmente descartado como ira nacida del enloquecimiento.

Pero la furia se ha extendido y aunque una próxima ola de masacres sea ejecutada y aplaudida por una pequeña minoría de la población de EE.UU., será una parte significativamente alarmantemente, que comparte una psicosis colectiva —o doctrina—. El que para uno es terrorista para otro es un revolucionario.

El hecho de que esta locura haya podido ser alimentada desde la Casa Blanca durante cuatro años muestra la promesa fallida de la búsqueda de la felicidad en la Constitución americana.

El líder de esto ha sido alguien que no podría haber sido más infeliz toda su vida. Obviamente se ha sentido con todo el derecho de repudiar con otras mentiras lo que para él y muchos otros es una falsa promesa falsa de la Constitución Americana.

Esta se escribió con un modernismo epicúreo, al inicio de una época que había sobrepasado la creencia de que uno o muchos dioses dirigen el mundo en el que vivimos. En el mundo de hoy, la mayoría de nosotros asumimos que nada abstracto existe realmente y que lo que se ve es todo lo que hay.

Lo más paradójico, entonces, es que pasamos nuestras vidas persiguiendo una experiencia que no puede ser cuantificada. Cuando decimos “soy muy feliz”, ¿nos referimos al placer que algo trae, o a una satisfacción trascendente? ¿A algo que puede ser permitido o propiciado, como una bendición, en lugar de ser procurado como una compra? ¿A un sentido de unidad y comunión con el orden de la naturaleza?

Uno no tiene que ser religioso para captar eso. La plenitud y el placer son dos cosas diferentes. La salud vibrante y la mera ausencia de enfermedad son muy diferentes… y mucho más que la ausencia de síntomas. Tal vez esa falta fundamental de claridad es la razón por la que el mundo está tan loco.

Tal vez los EE.UU., y el mundo occidentalizado, que ahora es todo el mundo, vuelva a su equilibrio cuando deje de buscar la felicidad y descubra la dicha en el ser, en lugar de en el hacer.

Ciertamente, si uno no tiene suficiente para comer, tiene insomnio o depresión, esto resulta realmente abstracto. Se requiere cierto nivel de equilibrio. Pero si uno intenta tratar los síntomas de la falta de felicidad con alcohol, drogas, coches, sexo, o incluso con arte, belleza, ejercicio y paseos por la playa, o con servicio comunitario o seguridad social solamente, Columbine, fuera de las escuelas, con una pseudo-doctrina paranoica de la libertad, es la forma que tomará la búsqueda de la felicidad para muchos.

Cambiar la Constitución de los Estados Unidos, de la búsqueda a la propiciación de la felicidad, puede ser necesario — para que el mundo se recupere.

Eso es, por cierto, verdaderamente epicúreo. El entendimiento de que la felicidad no es el resultado de algo adquirido, sino permitido —el resultado de un equilibrio restaurado que permite que ocurra la experiencia de la propia naturaleza.

¿Está frente a nuestras narices?

A Propo of the Inauguration

THE PROBLEM WITH THE PURSUIT OF HAPPINESS

Pleasure can be pursued, pain can be avoided. Have we mistaken pleasure with happiness?

Yes, maybe we’re happy that Biden is in office. But my take is that American society, and by extension Western civilization, is officially mad, and no politician can fix it. Both crazy and angry.

It is not happy, in spite of all the different snacks available, the movies, the theme parks, the cars, the over the counter tranquilizers, the pain killers, and the rest—or maybe because of all of that. When pleasure is readily available, lack of happiness can become more evident.

Columbine and school violence are madness without a doctrine, mostly. Whatever those kids say online before massacring their peers is dismissed as mad, the crazy kind of mad.

But the madness has spread. It is possible the US´s next massacres will be embraced by a small minority of the US population, and termed domestic terrorism. Yet an alarmingly significant part of its population is sharing in a collective psychosis—or belief. One’s terrorist is someone else’s freedom fighter. 

The fact that this madness could have been fueled from the White House for four years, shows the failed promise of the pursuit of happiness in the American Constitution. The leader was someone who could not have been less happy his entire life. No wonder he’s mad at the US Constitution. He obviously feels entirely entitled to repudiate, with other lies, any amount of lies, what to him and many others feels like a false promise.
 
The founding of the USA ushered in a time that is beyond necessarily believing in one or many gods running the world in which we live. An epicurean modernism. In today’s world, most of us assume that nothing abstract really exists and what we see (hear, taste, smell or feel) is what we get.

All the more paradoxical, then, that we spend our lives pursuing an experience that can’t be quantified. When we say I’m very happy, are we referring to the pleasure that some thing or some experience brings, or to a transcendent contentment? To something that can be allowed or at best propitiated, like a blessing—rather than pursued like a purchase? To a sense of unity and communion with the order of nature?

One doesn’t have to be religious to get that. Fulfillment and pleasure are two different things. Vibrant health and mere absence of disease are very different—and very much more different than the absence of symptoms. Maybe that fundamental lack of clarity is why the world is mad.

Perhaps the USA, and the westernized world, which is now the whole world, will return to balance when it stops pursuing happiness—and discovers bliss in being, rather than in doing.

To be sure, one has to act and, granted, if you don’t have enough to eat, have insomnia or depression, this appears really abstract. There needs to be a certain ground of balance. But if you attempt to treat the symptoms of the lack of happiness with alcohol, drugs, cars, sex, or even art, beauty, exercise and walks at the beach, or community service, or social security, alone, Columbine, outside of schools, with a paranoid pseudo-doctrine of freedom, is the shape the pursuit of happiness might take for all too many.

Changing the US Constitution, from the pursuit to the propitiation of happiness, may be required for the world to heal.

That, by the way, is truly epicurean—the understanding that happiness is not the result of something acquired, but allowed; the result of balance restored, of letting the experience of one’s very nature to come through.

Is it right under our noses?

La Intersección (Dic. 6)

Charlas con Benjamín Feldman.

Segunda Sesión el 6 de Diciembre de 2020

Lectura: Blink (Inteligencia Intuitiva) de Malcolm Gladwell

Vía Zoom

Mi trabajo y estudio, con el filósofo y científico de la India Maharishi Mahesh Yogi, resultan en una visión moderna y a la vez un tanto inusual o inesperada, sobre temas perennes y de actualidad, que podría ayudar a revelar nuevas perspectivas de cara al futuro. Hoy, más que nunca, vale la pena descubrir cómo en la intersección entre materias muy diversas, que sin el entendimiento y la experiencia de la conciencia pudiesen parecer desconectadas o demasiado complicadas, éstas cobran vida y relevancia personal, lo cual puede resultar crucial, en estos tiempos cambiantes, para ubicarnos y prosperar como individuos y como sociedad.

Nos vemos en La Intersección

  • Filosofía
  • Política
  • Sociedad
  • Ciencia
  • Tecnología
  • Historia
  • Psicología
  • Espiritualidad

Estaremos abordando estos temas a partir de lecturas, películas y documentales que iremos recomendando.

Resultará interesante comentar el domingo 6 de Diciembre el libro Blink, o Parpadeo, que trata sobre una manera olvidada y desestimada de adquirir conocimiento, que todos poseemos, pero que hoy en día es poco cultivada y reconocida.

El subtitulo en Español es Inteligencia Intuitiva, pero en el original es The Power of Thinking without Thinking.

El libro de Malcolm Gladwell fue un éxito arrollador. Es de notar que fue publicado hace 15 años y en esa época los medios sociales, como Facebook, Twitter, y demás, prácticamente no existían; y Google apenas cobraba fuerza.

Aunque Google es increíble como proveedor omnisciente de conocimiento, me atrevo a decir que Blink fue escrito antes de que nuestros mecanismos para adquirir conocimiento se degradaran al nivel actual y, por lo tanto, es hoy aún más relevante.

NO ES REQUISITO INDISPENSABLE PARA ASISTIR,
PERO SE RECOMIENDA HABER COMENZADO A LEER U OIR EL LIBRO.

Haremos un resumen de la lectura al inicio de la sesión que será a las 11 am en esta liga de Zoom:

https://zoom.us/j/93916032528
ID de reunión: 939 1603 2528
Código de acceso: 954345

Como parte del programa de La Intersección aquí se enlistan otras fuentes
que podríamos llegar a usar en meses subsecuentes:
(se aceptan sugerencias)
  • Blink
    Malcolm Galdwell
    (Dic. 6)
  • El Héroe de las Mil Caras
    Joseph Campbell
  • Seducción Silenciosa
    Kenneth Adams
  • Sapiens
    Yuval Harari
  • El Inconcebible Universo
    José Gordon
  • Leer la Mente
    Jorge Volpi
  • El Gran Diseño
    Stephen Hawking
  • Atrapa el Pez Dorado
    David Lynch
  • La Tercera Edad Media
    Benjamin Feldman
  • La Naturaleza de las cosas
    Lucrecio (Nov. 1)
  • Matrix
    Wachovsky Siblings
  • Las Confesiones
    San Agustín
  • El dilema social
    Netflix
  • Interestellar
    Christopher Nolan
  • Fantastic Planet
    René Laloux
  • Conciousness became the Universe
    Roger Penrose et al.
  • Antes de que sea tarde
    Fischer Stevens
Podremos culminar con:
  • La Traducción y Comentario del Bhagavad Ghita de Maharishi Mahesh Yogi